| Un narrador furioso |
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| Escrito por Equipo enStock |
| Viernes, 29 de Mayo de 2009 11:40 |
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La novela narra la historia de amor entre el protagonista, un acomodado empleado de una galería de arte, y Golo, un enfant terrible del arte mexicano, uno de esos fenómenos que aparecen cíclicamente en el mundo del arte y que adquieren una dimensión legendaria en la prensa y el mercado. La novela está narrada en primera persona como un intento de contar desde un punto de vista íntimo y fragmentario distintos momentos de la difícil convivencia con el artista desequilibrado y excesivo que es Golo. Lo realmente destacable es el modo en que, a través de un estilo enormemente directo y reiterativo, Tryno Maldonado consigue construir un discurso coherente y literariamente bien tramado que excede con mucho el valor argumental o crítico de la novela. El lenguaje es poderoso, bien utilizado y efectivo en sus resultados. El personaje de Golo está extraordinariamente bien construido desde la perspectiva siempre incompleta que el otro tiene de él. Y lo osado de su discurso sexual constituye también un ejercicio admirable de coherencia artística. Maldonado habla constantemente de arte y de sexo, porque son éstas las únicas vías de comunicación que tienen los personajes entre sí. Siguiendo la estela del magnífico primer Jaime Bayly (cuyo fascinante La noche es virgen ganó en su día el Herralde y cuyo discurso directo y oral podría haber sido una referencia para la construcción del libro que ahora nos ocupa) Maldonado ha ejecutado una novela bien escrita, bien tramada y concebida con riesgo, ambición y exigencia artística. Y eso sí que es una novedad. Carlos Primo |



Tryno Maldonado, un joven escritor que ya había publicado en su México natal, se presentó a la última edición del Premio Herralde, que otorga cada año la editorial Anagrama. No lo ganó, pero resultó finalista y, ahora, la novela con que compitió es publicada en España presentándonos a un autor que parece haber llegado para quedarse.